jueves, 27 de octubre de 2011

DESPEDIDA A UNA GRAN DEPORTISTA, HOY LUTO EN PORTEZUELO

Una extraña sensación tengo desde ayer, día en que Antonia nos dejó para siempre
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El caso es que la sensación es de inmunidad respecto a la despedida de las personas(y son unas cuantas ya) que han convivido conmigo desde la llegada a la Mancomunidad allá por el 2000. Precisamente, el pasado domingo cumplía 11 años desde que llegué a mi puesto de Dinamizador Deportivo y es curioso, pero esas personas enlace como las llamo yo, esas personas con las que tienes más empatía, con las que hablas más, con las que te ríes más, las que hacen ue disfrutes de tu trabajo y que se encuentran más cercanas, han desaparecido tanto en Torrejoncillo(Encarna), como en Casillas(Nena) como ahora en Portezuelo, en el caso de los grupos de gimnasia.

Termino por no pensar, casi prefiero no pensar en que ya no podré disfrutar de ellas y mi estrategia es quizás la mejor, la de pensar que están de viaje, un viaje eterno y sin retorno, pero de viaje. Me quedo con esas grandes tertulias y sobre todo, las risas.

Antonia era un ejemplo a seguir como así lo fueron Encarna y Nena. Personas siempre dispuestas a todo, voluntarias en primera fila de esas insustituibles, grandes deportistas que valoraban tu labor y la de la actividad física como beneficio propio, sin necesidad de camisetas ni pinchos y encima grandísimas personas que tuvieron una gran trayectoria altruista en asociaciones o en política, como es el caso de Antonia.

Va a ser muy difícil no hacer referencia a Antonia en todas las actividades de Portezuelo, puesto que estaba en todas: Gimnasia, Torneos de Semana Santa, Jornadas Deportivas, Torneo de Petanca de la Mancomunidad, San Silvestre, colaboradora de la Subida al Castillo....

Siempre activa, siempre dinámica y porque no decirlo, un poco yihadista como mi padre en su posición política, apoyada en estos últimos años por medios de comunicación afines.
Pero me quedo con lo mejor, un ejemplo para todas las generaciones de que la actividad física es imprescindible para mantenerse como se mantuvo ella hasta los 86 años, activa, siempre al huerto, luego a la petanca, luego a la gimnasia cargada con el cubo, vuelvo al huerto, ahora con Rubén, de un lado para otro.

Una de sus ilusiones era hacerse con el premio a la petanquista más mayor en el Torneo de la Mancomunidad, pero María la portajera siempre se lo quitaba con 95 años, ella se lo merecía igual.

En fin, Antonia, que siempre te pondré como ejemplo, un beso.

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